A mí me la pela

No sé como reconocer esto sin que se me caiga la cara al suelo de la verguenza, pero debo ser fiel a la verdad: soy fan del programa “Esta casa era una ruina”. En mi defensa he de decir que aborrezco el momento amarillento en el que mi tele se ve invadida por el primerísimo primer plano de un rostro lloroso - ya sea de angustia, al principio, o de agradecimiento, después – que constituye el grueso del programa. Pero sí, me encanta el programa porque me gusta ver las casas reformadas, pintadas, con sus muebles nuevos y sus cortinas floreadas.

Así que hace unos meses me pillé a mí misma viendo con atención la versión americana del programa que es, por supuesto, la hermana gemela nacida tres minutos antes. Con una diferencia: en USA el grueso del programa es, cómo no podía ser de otro modo, la alabanza a las barras y estrellas. Los protagonistas son auténticos héroes americanos en forma de bomberos fallecidos o ex combatientes de la guerra de Irak. En este caso, la familia beneficiaria de una reforma total de su casa – y de su vida, tal y como publicita el programa – era la viuda ama de casa con sobrepeso y sus tropecientos hijos que, evidentemente, no cabían en el hogar a medio construir y medio pagar que el difunto dejó tras su muerte.

La cuestión es que después de muchos lloriqueos, de muchos bomberos, muchas banderas norteamericanas y muchos gritos de guerra, el presentador hizo una descripción del fenecido cabeza de familia que en el momento me pareció de lo más cutre pero que aún no me he podido quitar de la cabeza. Su lema era “hay muchas cosas en las que pensar, pero pocas de las que preocuparse”. Así pensaba él, y así se encargaron los miembros del programa de grabarlo en piedra para que la familia no lo olvidase jamás.

Pues bien, yo tampoco lo he olvidado. Y es que mi deseo para este 2011 que para mi ha empezado a ritmo de fiebre e insomnio es dejar de preocuparme por las cosas. Porque el estrés me produce, además de lo ya mencionado, problemas óseos y sarpullidos y porque sólo falta que me empiece a caer el pelo. Ahora, eso sí, si me empiezo a quedar calva a mi no me ven más el pelo. Porque me largo a una isla del Caribe a montar un chiringuito y bailar salsa y me quedo tan ancha. Porque he decidido, de cara al nuevo año, que he de ser más positiva y tranquila y que no he de darle tanta importancia a las cosas. A partir de ahora mi lema va a ser, en honor al difunto bombero americano, “a mí me la pela”. Y podría ser más fina, pero no me da la gana.

Así que me importa un huevo que se pueda o no fumar en bares, colegios y hospitales. Me importa un huevo suspender o aprobar un examen en febrero. Me importa un huevo que dentro de un mes se apruebe la dichosa reforma de las pensiones. Me importa un huevo si salimos o no de la crisis; porque en crisis llevamos ya miles de años, pero en crisis de humanidad, de valores y de moral. Me importa un huevo que Cascos se vaya del PP y me importa un huevo si gana ZP o Rajoy, o González o Aznar, o Zipi o Zape, o Bob Esponja o Patricio. Me importa un huevo si TVE se lleva la palma en las campanadas y les da por el culo a las putillas de Telecirco. Me importa un huevo trabajar de camarera en un bar de mala muerte después de haber pasado cinco años estudiando Periodismo y me importa un huevo que Sálvame sea el programa más visto en este país de chichinabo.

Así que lo dicho, a partir de hoy voy a hacer un gran esfuerzo por curarme en salud, para evitar sarpullidos, llevando a cabo este modelo de vida que seguro, me hará más feliz. Y al que no le guste, que no mire, porque lo que es a mí, me la pela.

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One Response to “A mí me la pela”

  1. Usuario dice:

    Escribe unas palabras muy elocuentes, me gusta esta web. Animo y adelante.